La capitalización compuesta. El credo del inversor y la religión del ahorrador

capitalizacion compuesta

“Mi riqueza se debe a una combinación de haber vivido en América, algunos genes privilegiados y a el interés compuesto.” Warren Buffett

Todos los sistemas naturales se rigen bajo el crecimiento continuado y el perfeccionamiento constante.

Los japoneses lo llaman “kaizen”. Una filosofía que después de que Japón se encontrase completamente arrasado por la guerra permitió reconstruir el país nipón y convertirse en una de las mayores potencias mundiales. La palabra “kaizen” significa mejora continua. Un cambio que, a diario apenas se percibe, pero los resultados acumulados son arrolladores a la larga.

Nassim Nicholas Taleb, autor de varios libros de la biblioteca bursátil de Dinero Bolsa, lo llama “antifragilidad”. Hay sistemas y organismos a los que el tiempo y diferentes estresores les hacen más fuertes. Se benefician y fortalecen con el desorden, crecen con la adversidad.

Tenemos en nuestra biología y código genético el poder subsistir e incluso mejorar a través de la escasez y la austeridad. Eso se consigue invirtiendo los excedentes obtenidos en más progreso. No es ninguna casualidad que el ayuno esté plagado de beneficios para la salud y que una dieta hipercalórica continuada sea perjudicial.

El capitalismo, sin embargo, lo llama interés compuesto. El dinero capitaliza compuestamente ya que los ingresos de una inversión generan unos intereses y esos intereses a su vez que generan más intereses. El proceso se repite hasta el infinito de forma exponencial. Nosotros como pequeños inversores podemos aprovecharnos de esta ley de la naturaleza para alcanzar nuestra libertad financiera.

Como inversores, debemos de tener cuenta lo que el interés compuesto combinado con paciencia y tiempo puede hacer en nuestro patrimonio. La diferencia en un horizonte temporal grande puede ser abismal.

Charlie Munger, uno de los inversores más famosos y peculiares, decía: “Entender tanto el interés compuesto como la dificultad de conseguirlo es el corazón y el alma para comprender muchas cosas.”

Albert Einstein, una de las mentes más brillantes que ha dado la humanidad, lo alaba y le temía a la vez: “El interés compuesto es la octava maravilla del mundo. Quien lo entienda, saldrá ganando. Quien no lo entienda, pagará la cuenta.”

Poniendo el interés compuesto a trabajar por nosotros

Vamos a ver diferentes situaciones para ejemplificar las maravillas de la capitalización compuesta si se empieza a invertir a una temprana edad. Para ello capitalizaremos los ahorros de 3 inversores distintos a un conservador 5% anual. Nada muy disparatado en cuanto a los retornos medios que suele conseguir el mercado.

  1. Un inversor empieza a invertir 300 euros al mes (3.600 anuales) desde que tiene 25 años.
  2. El siguiente inversor, un poco más común que el anterior, empieza a invertir 300 euros mensuales desde los 35 años.
  3. El último inversor empieza a invertir a los 40 años, y como ve que le pilla el toro, decide invertir el doble: mensualmente 600 euros.

¿Quién gana en cuanto a rentabilidad a los 65 años? Veamos cada caso con más detenimiento.

  • El primer inversor, el que empezó a les 25 años (una edad no tan descabellada), ha invertido 144.000 euros en un período de 40 años. Con ese pequeño 5% de rentabilidad podrá jubilarse con una cifra 460.000 euros. No está nada mal por 300 euros al mes… ¿verdad? Netamente podríamos decir que sus inversiones han obtenido unos beneficios de 316.000 euros.
  • Veamos el resultado del segundo caso. El segundo inversor consigue ahorrar e invertir 108.000 euros que le reportan, al final de 35 años, 251.000 euros para su jubilación. Ha invertido sólo 36.000 euros menos que el anterior (3.600 anuales por 10), pero ha obtenido casi 210.000 euros menos de rentabilidad. Más del 50% de capital para su jubilación que se evapora por haber empezado 10 años más tarde…
  • El último inversor ha conseguido invertir 180.000 euros durante 25 años (de los 40 a los 65). Al cabo de ese período el capital se habrá convertido a 359.000 euros. La diferencia entre el primero y el tercero es notable. El inversor que ha empezado a los 25 años ha obtenido casi 100.000 euros más que el tercero, habiendo invertido 36.000 euros menos.

Viendo las cifras de estos tres hipotéticos inversores… ¿Entiendes ahora a Warren Buffett, Charlie Munger y Albert Einstein?

El interés compuesto en otros ámbitos de la vida

Para terminar dos citas celebres que nos gustan especialmente y habíamos citado en el blog con anterioridad. Nos ayudan a entender que los beneficios del interés compuesto se pueden aplicar a multitud de ámbitos en la vida. Desde los hábitos y el conocimiento hasta en las relaciones personales.

“Lee 500 páginas al día. Así es como funciona el conocimiento, crece como el interés compuesto.” Warren Buffett

“Todos los beneficios en la vida provienen del interés compuesto (el dinero, las relaciones, los hábitos). Cualquier cosa con importancia.” Naval Ravikant

Si te ha gustado este artículo te agradecería mucho que lo compartieses con tus amigos. Ayudarás al proyecto a seguir creciendo (como el interés compuesto). 😊

Fuente: Business Insider

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *