En busca de la libertad financiera. Por qué está en tu genética el ahorrar e invertir para luego comprar tiempo

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“Al igual que Warren Buffett, tenía una enorme motivación por ser millonario. No para comprar Ferraris, sino para alcanzar la libertad financiera. La anhelaba desesperadamente.” –Charlie Munger

Todas las personas somos inversores por naturaleza. Hace miles de años, cuando vivíamos en las cuevas, ya especulábamos con el tiempo y hacíamos predicciones sobre acontecimientos futuros.  Guardábamos más alimentos cuando sabíamos que venía una época mala y actuábamos estratégicamente para no sufrir en el futuro.

La libertad financiera es comportarnos acorde a nuestra biología conservadora en el entorno capitalista en el que vivimos. En vez de guardar alimentos, utensilios o telas, guardaremos una parte del dinero que conseguimos intercambiando nuestras habilidades en un mercado de trabajo especializado. Haremos lo mismo que hacían los cavernícolas, pero a través de un sistema un poquito más complejo. El propósito del guardar para luego poder disfrutar cuando lo necesitemos sigue siendo el mismo y estando vigente hasta el día de hoy.

Está en nuestra biología y genoma el vivir por debajo de nuestras posibilidades (escasez) para poder invertir los excedentes en seguir desarrollándonos.

Hoy en día todo te empuja a gastar más, al consumismo excesivo y a la gratificación instantánea. Eso está bien, porque permite indiscutiblemente el crecimiento económico mundial y la reducción de la pobreza. Pero te esclaviza y te ata a un empleo si no actúas con inteligencia desde pronto.

En las siguientes líneas leerás cómo liberarte de las cadenas financieras…

¿Qué es el ser libre financieramente?

Activos financieros que generen unas rentas periódicas suficientes para poder vivir sin tener que trabajar en algo que no te gusta ni un día más. Básicamente estamos hablando de comprar tu libertad y poder hacer lo que quieras sin tener que preocuparte por tener que ocupar un puesto de trabajo con un horario rígido que te impide hacer las cosas que te hacen disfrutar la vida de verdad.

La libertad financiera es algo muy subjetivo y adaptado al nivel de vida de cada uno. Es incluso una quimera en muchos casos. Pero es algo que todo el mundo debería perseguir. Simplemente por una razón: mejorará tu nivel económico futuro y te dará una tranquilidad que pocas cosas pueden darte. Hablando llanamente, podrás comprar tiempo para ti, el activo más valioso del mundo.

La mayoría de gente consigue un trabajo que le garantiza cierta seguridad. Eso no tiene porqué ser malo per se. El problema es que cimientan una vida con esa falsa seguridad, se hipotecan comprando casas, coches, y cosas por encima de sus posibilidades pensando que tendrán ese trabajado para toda la vida y que incluso el salario mejorará. Con facturas y letras de la hipoteca entran en lo que Robert Kiyosaki llama la carrera de la rata. Una vida que te obliga a seguir trabajando hasta tus últimos días productivos y que exprimirá todas tus fuerzas vitales sino actúas con cabeza cuando tienes la oportunidad.

¿Cómo alcanzar la libertad financiera?

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“Únicamente las personas disciplinadas en la vida llegan a ser libres. Si eres indisciplinado te conviertes en un esclavo de tus estados de ánimo y tus pasiones.” Eliud Kipchoge

Viviendo por debajo de tus posibilidades un período extenso de tiempo, ahorrando el mayor porcentaje que puedas de tu fuente de ingresos e invirtiendo con inteligencia. Y convertir a la capitalización compuesta en una religión en la que basar tu sistema de creencias financiero.

Ahorro es igual a riqueza. Los países más ricos del mundo son los que mayores tasas de ahorro tienen. Los que no lo gastan todo y tienen anualmente excedentes que invertir con el fin de mejorar la sociedad. Esta máxima puedes aplicarla a tu entorno familiar y doméstico. Recuerda: el primer paso para comprar tu libertad financiera es ahorrar.

Ahorro significa sacrificio y disciplina. Renunciar a algo hoy para tener más mañana. Esto es algo que a nadie le gusta escuchar, pero es la realidad. Si quieres hacerte rico por la vía rápida ya sabes lo que tienes que hacer: curso de trading que promete hacerte rico en 3 días o comprar más lotería en Navidad. Ninguna de ellas solucionará el problema a largo plazo y posiblemente haga que tu frustración aumente con los años.

No queremos ponerle tiritas a un problema financiero, queremos atajarlo inteligentemente creando una estrategia de ahorro/inversión que consiga acercarnos a nuestras metas financieras en el largo plazo para poder comprar tiempo o libertad financiera, como prefieras llamarlo.

Como hablé anteriormente, el dinero únicamente no te hará rico. Ser rico significa no sólo tener un colchón financiero, sino tranquilidad y tiempo para hacer las cosas que de verdad te gusten y llenan como persona, aunque éstas no te den ninguna fuente de ingresos.

Las empresas y su poderoso marketing han estimulado todos tus sentidos para que te pienses que hay una correlación casi perfecta entre consumismo y felicidad. Lo peor de todo es que la gente consume a un nivel tan inconsciente que ni siquiera se dan cuenta de sus actos.

Pero lo cierto es que deberías centrarte antes en cultivar tus relaciones con familia/amigos, disfrutar de tus hobbies favoritos y regalarte tiempo para ti (una cerveza con tus amigos, caminatas por la montaña, leer un buen libro, disfrutar de una buena película, lo que quiera que te guste…) y optimizar tu salud física para sentirte bien. Estas tres cosas juntas repercutirán más en tu felicidad que el mero hecho de tener una cuenta bancaria abultada.

La pirámide de necesidades ordenadas según la importancia que deberíamos darle, según mi humilde opinión, es primero salud, luego amistades/familia y finalmente el dinero. De nada sirve tener todo el dinero del mundo si, primero: no te encuentras bien contigo mismo y dos: no tienes con quién compartirlo.

Teniendo bien claro lo qué te hará feliz y lo qué no, así como la pirámide de prioridades, es mucho más fácil gastar menos mensualmente, asignarle tu tiempo y capital a lo realmente importante, ahorrar e invertir. Habrás dado tu primer paso hacia el faro de la independencia financiera.

Ese ahorro basado en esfuerzo y disciplina se tiene que combinar con una inversión inteligente del capital. Van juntos de la mano.

¿En qué invertir para alcanzar la independencia financiera?

  • Bolsa (acciones y bonos). Fondos indexados cotizados de distintas tipologías (ETFs), fondos de inversión, invertir en blue chips o grandes empresas a la caza del dividendo… Hay multitud de opciones muy interesantes. Lo importante es adaptar renta variable y renta fija según tu perfil de riesgo.
  • Bienes raíces (viviendas, garajes, terrenos, locales…) que te permitan obtener unas rentas vitalicias a lo largo del tiempo.

Tras mucho leer e investigar creo que estas son las mejores formas de alcanzar la libertad financiera. Te protegerán del ladrón silencioso de la inflación y te permitirán aumentar tu patrimonio en un horizonte temporal largoplacista.

La libertad financiera será alcanzada cuando tengas unos activos que generen unos ingresos periódicos los cuales te permitan costearte el nivel de vida que quieres tener. Se da por contado que tus pasivos financieros y deudas están en cero o bajo mínimos.

Por tanto, el nivel de libertad financiera se puede medir según un período de tiempo. Alcanzar la libertad financiera completa y plena significa poder vivir indefinidamente a través de las rentas.

Cuando antes entiendas todas las ideas de este artículo y empieces a llevarlas a la práctica más cerca estarás de acercarte a ese faro financiero.

Ahora que ya sabes el por qué te voy a contar el cómo en próximos artículos. Suscríbete a la newsletter para no perderte las claves para alcanzar la libertad financiera.

Imagen: Pixabay

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